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El coro de la Catedral de Guadix, sin duda alguna, como conjunto de sillería y escultura es la obra maestra de Torcuato Ruiz  del Peral. Torcuato hizo aquí realidad la teoría de la luz y las imágenes; al realizar su obra escultórica, convirtió a esta (la luz), en un elemento estético y en tal sentido orientó los planos y las superficies; distribuyó las masas y los volúmenes. Jugó con el color de la madera de la sillería, de las imágenes y de la luz que entra por los ventanales superiores que iluminan las bóvedas, para crear un efecto óptico más propio de la pintura que de la escultura.

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Si siempre se ha dicho que la obra escultórica de Torcuato Ruiz del Peral es deudora de la escuela Granadina y, concretamente, de José de Mora, mirando y admirando las fotografías que del Coro nos quedaron anteriores a la Guerra Civil Española, parece esta obra de Torcuato deudora del genio de Caravaggio y su Escuela.

En esta singularidad del tratamiento de la luz, ningún coro de las iglesias españolas le supera; y, sin duda, como obra artística este no sólo fue el más importante encargo de cuantos recibió el Maestro, sino la obra más lograda del mismo.

En el coro de la catedral accitana Torcuato hace un alarde de conocimiento de la técnica barroca, al hacer contrastar poderosamente el color nogal de la sillería con el blanco marfileño de la madera de ciprés, en las que talló, sin policromar, las imágenes de los santos sostenidas por peanas ricamente decoradas y rematadas por doseletes en formas de corona, que terminan en un bello jarrón de girasoles, símbolo de la humildad, a la que todo cristiano debe ceñirse.

El movimiento y ritmo de la sillería coral es excelente: su visión es la de un escenario, casi la de un teatro. El coro de Guadix es hondo, alargado, más por la oscuridad que por los metros que en el espacio de la Catedral ocupa y, en ese hondón, aparecían las imágenes cobrando vida.

La visión descrita hoy no es del todo apreciable, ya que la imaginería de Ruiz del Peral fue destruida en la Guerra Civil. La actual es obra del escultor accitano Ángel Asenjo Fenoy, realizada en madera de cedro en su color, siguiendo, muy acertadamente, los cánones estéticos del barroco granadino.

Cierra el conjunto, un monumental órgano de estilo romántico.